
Hoy voy a escribir sobre el sol y sus eclipses, decididamente, sin escribir algo monótono y aburrido porque entre otras cosas no soy astrónoma, lo escribiré en dos capítulos en un mismo escrito.
I Capítulo
El día once de agosto del año mil novecientos noventa y nueve, se produjo el último eclipse total de sol del milenio que ya acababa; el despliegue informativo en toda Europa fue increíble, entre otras razones porque la oscuridad iba a sentirse y vivirse por toda Europa, y concretamente solo una pequeña estela de la misma iba a rozar la zona donde yo vivía y vivo, con una duración de 02:35 minutos, con anterioridad hubo otros pero no oscurecieron España, cabe destacar que el próximo eclipse total solar que cubrirá España, estando de día, será el doce de agosto de dos mil veintiséis…dejo esta fecha aquí escrita….
Ese año, yo estaba pasando por una de las peores épocas de mi vida, no voy a explicarlas porque no deseo hacerlo, pero resumidamente estaba muy sola, y sola, es sola sin nadie que me quisiera, ni familia, ni padres, ni nadie, bueno una gata negra, vagabunda que solía venir a verme al porche de la que era mi casa entonces… y a la cual además de pintarle las uñas a la gata en mis ratos libres y evidentemente en los ratos libres de la gata, que eran muchos, prácticamente nos cuidábamos una de la otra…
Aquel mediodía yo tenía el televisor encendido para ver, por el especial que se realizó, el eclipse solar. Tenía la ventana de la cocina abierta, tenía delante un rosal floreciente y algunas flores más en un jardín, tenía mi puerta abierta dejando entrar el poco calor que hacía aquel día…
De pronto mientras escuchaba en la televisión que la estela oscura estaba entrando en mi región yo miré por la ventana que tenía abierta delante de mi, mientras cocinaba, comenzó una pequeña sombra, como si fuera a llover, las rosas sorprendentemente se cerraron así como todas las flores, la gata entró y se arrimó a mis pies y comenzó a oscurecerse como si estuviera atardeciendo pero de una manera más rápida, me quedé quieta mirando el jardín y como un pajarito que estaba cantando enmudeció, me quedé así aproximadamente un par de minutos saboreando el momento….la oscuridad no fue absoluta, por la zona en la que me encontraba pero sí hubo una cierta oscuridad…
Después de un par de minutos todo volvió a su estado anterior se abrieron las rosas el pajarito cantó con más fuerza y la gata se quedó mirándome con tranquilidad…
II Capítulo
Aquella tarde decidí salir a tomar algo por pura casualidad tenía una cita con una de mis hermanas, que nunca apareció, no tenía ninguna intención de salir a la calle y menos aun para encontrarme con mi hermana…
Estando en un bar, estaba pensando en mis miserias rodeada de muchas personas, pero tan sola como nunca…
De pronto entre las personas y la oscuridad del local observé unos ojos que me miraban, a los que yo rechacé, no estaba yo en esa época para nadie, apenas lo estaba para mi misma…en unos segundos tenía a un chico pidiéndome permiso para sentarse a mi lado, era el portador de esos ojos, comenzamos a conversar y la simbiosis, la unidad de ambos sentimientos fueron inexplicables, tanto fue así que aquel mismo día once de agosto de mil novecientos noventa y nueve, este chico ya vino a vivir a mi casa, sí, el mismo día, y no nos hemos separado hasta la fecha de hoy once de agosto de dos mil nueve, es decir diez años…
Hay una ferviente creencia de que el día de un eclipse total de sol provoca que dos personas se unan en un amor eternamente, desconocía esta creencia, pero sea cierta o no, para mi pareja y para mi, aquel once de agosto será un día especial para toda nuestra eternidad, tal y como lo es hoy día once de agosto, diez años después
No hace falta que explique porqué hoy he escrito esto, es más que obvio.
¿verdad amor?






